La caricia

Estos días, ante la contemplación de un Niño, se ha hecho más necesaria la reflexión en torno a la “caricia” y la “ternura”. He encontrado un texto precioso del que quería haceros partícipes. Es de Juan Rof Carballo, en Entre el silencio y la palabra -libro precioso, por cierto.

“El contacto cutáneo, la caricia, llena, pues, un doble sentido trascendente: el de, por un lado, delimitar nuestro ser, nuestro “esquema corporal”, confirmándolo en él por otra persona que protege; en segundo lugar, el de consolar al hombre de esa limitación que es su orgullo (la del ser individuo) de su contrapartida, la de estar solo en el mundo y ser perecedero, abocado a la muerte. Dice Kunz: “En todas las modalidades del ser confirmado -desde el leve contacto hasta el sublime saber de nuestra participación en la fama inmoral, pero de una manera inmediatísima y poderosísima, en el contacto corporal- experimenta el hombre, en su intimidad, la ruptura y superación de su estar solo, con lo cual se sacia quizá el más profundo sentido del tácito deseo de ternura de todo hombre. Con ello, la cariñosa caricia queda con la última y única posibildiad de quitar o aminorar en otro el angustioso tormento de la soledad e incluso el del dolor corporal, considerado éste como la pérdida de comunicación con los semejantes y, por tanto, como impotente reducción del ser a su pura exitencia momentánea”.

La piel -”lo más profundo del hombre”- es quien envuelve nuestra individualidad, y a la vez, la posibilidad del contacto amoroso con el prójimo que nos libra de la angustia del estar-solo-en-el-mundo (…) En la necesidad de ternura el niño aspira a experimentar ese contacto corporal en el que se documenta la presencia protectora y solícita de otro hombre”.

Es lógico que acariciemos a un niño; es lógico que demos la mano a un enfermo, a un necesitado; es lógico que demos un beso a quien queremos.

Imprescindible: ¡¡Feliz Navidad!!

No podía dejar de felicitar la Navidad a los lectores de este blog. Es decir, que estos días en los que “revivimos” el Nacimiento del Hijo de Dios -la Natividad- sean para todos Felices.

Celebrar estos días, alegrarse públicamente -familiar y socialmente- es lo adecuado para un hecho tan relevante, único en la historia y reorientador de la Historia. Celebrar en los ámbitos sociales en los que esta realidad se realiza: familia, Iglesia y sociedad civil. De estos tres ámbitos el segundo es especialmente importante, puesto que ahí es posible “revivir realmente”, “hacer presente” el acontecimiento celebrado. Misterioso… pero cierto para quien pueda verlo.

Lo dicho: Felices Pascuas de Navidad

Buscando maestros de “economía”

Puesto que seguimos en crisis -y lo que nos queda-, he considerado oportuno volver a intentar comprender algo más las cosas. Es obvio que lo mejor es acudir a maestros. Pues bien, creo que he encontrado a uno que, al parecer, ya era famoso… pero yo no lo conocía.

Os dejo tres vídeos de un “maestro” y el link a  su blog, su canal de youtube y grupo en Facebook. Es un “abuelito” tremendamente activo.

Mirando su curriculum…. realmente…. es fiable, tremendamente fiable.

Rof Carballo: “La era de los maestros”

Escrito en 1980 y publicado en la Tercera de ABC. Acabo de encontrar este artículo de Rof Carballo y no he podido resistir la tentación de compartirlo. Hablar de Tedio, Aburrimiento, Admiración, Entusiasmo, Maestro, Genuino, Autoridad, Crecimiento… y todo con mesura y realismo, como quien es francamente culto y tiene toda una vida de investigación tras de si.

Que lo disfrutéis.

13 02 1980 La Era De Los Maestros
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Notas sobre la Tolerancia y el Relativismo moral

Analizando con mis alumnos un texto de R. Spaemann, se arrojaba algo de luz sobre la “tolerancia” como elemento constitutivo de la moral en la que vivimos.

En nuestra situación actual, se exalta la tolerancia y, simultáneamente se sostiene el relativismo moral. Esto, a mi juicio, es contradictorio.

1. El relativismo moral, en definitiva, tiene dos versiones: ha de seguirse la moral dominante (lo cual es imposible porque ésta no existe y si existe por qué he de seguirla si es relativa, y si he de seguirla ya no es relativa…); o he de vivir siguiendo mis preferencias o gustos personales-individuales (lo cual es imposible puesto que en un contexto social siempre he de armonazar mis gustos con los de los demás y eso exige que venza, o el más fuerte o el más razonable) luego no es posible, propiamente, el relativismo moral.

2. Si el relativismo no es sostenible racionalmente, quiere decir que existen, más allá de circunstancias individuales o contextos culturales, ciertos bienes y ciertos males, que todos, en toda circunstancia, consideramos como buenos o malos. Por otro lado esto es una cuestión excesivamente obvia: las coincidencias en la valoración moral entre las culturas es elevadísima, y la divergencia, existe, pero es menor. La lealtad es juzgada siempre como mejor que la traición. La conducta de Ghandi, el padre Kolbe o la madre Teresa es indiscutiblemente juzgada como buena. El asesinato del inocente a traición es juzgado como malo.

3. La toleracia tiene sentido sólo si queda excluida la intolerancia. Luego en todo contexto de tolerancia se señalan conductas que son malas bajo cualquier punto de vista y otras que han de ser promovidas o bienes que han de ser preservados. En cuanto a los bienes, se preseva además que los individuos cultiven aquellos que puedan considerarse neutros por los otros. Así, rezar es para unos bueno y para otros indiferente: luego se tolera. La violencia sobre la mujer es considerada por unos buena o indiferente por algunos pero intolerable por contravenir derechos fundamentales.

Es decir, sólo en contextos en los que se preservan bienes “no relativos” y se rechazan males “no relativos” puede existir la tolerancia.

Obviamente esto es sólo un apunte… pero por algún sitio hay que empezar.

El papel de la madre en la formación ética de la persona

Transcribo unas palabras de un alumno, sin duda “incisivas”, al hilo de un comentario de uno de los capítulos de Quién es el hombre de Leonardo Polo.

Polo, después de hablar del hombre como un ser abierto y de crecimiento irrestricto, afirma que “El hombre es ético en la medida en que es fuerte. La fortaleza no es fuerza física, sino aguantar la adversidad y ser flexible, es decir, encontrar la alternativa. De esta manera la coherencia social empieza a mostrarse posible”. Y esto me ha hecho volver de nuevo a esa cuestión que nos planteó Consuelo sobre el feminismo o no feminismo del libro de Polo. Ya en otro comentario explicaba mi sospecha de que la transmisión de las creencias y valores sociales ha sido una tarea esencialmente femenina (de madre a hijos). Ahora me planteo algo que quizá sea exagerado, tal vez provocativo, pero que me parece verdadero. La cita de Polo, que repito, “El hombre es ético en la medida en que es fuerte. La fortaleza no es fuerza física, sino aguantar la adversidad y ser flexible, es decir, encontrar la alternativa. De esta manera la coherencia social empieza a mostrarse posible”, ¿no responde a cualidades profundamente femeninas? Fortaleza, resistencia frente a la adversidad, flexibilidad para encontrar la alternativa… ¿Es la mujer una criatura especialmente ética, tal vez por encima del varón? ¿No será la mujer la pieza clave en la cohesión social?

A lo que he contestado:

Rof Carballo te diría que sí, también Neumann o Jung, pero sólo en parte. La fuente primigenia de valoración y seguridad es la madre (el regazo materno es la seguridad por excelencia). Ahora bien, la conciencia de alteridad y la iniciación en los juegos en los que hay victoria-derrota, riesgo y reto, es propio del padre. La actuación ética es la armonización de las dos dimensiones. En ese sentido la estructuración ética de la sociedad depende de la aportación específica de lo materno y lo paterno. Una sociedad en la que uno u otro factor falten, es una sociedad deficitaria. Aventuro que una sociedad sin madre está abocada a la angustia, mientras que una sociedad sin padre padece el aburrimiento y el tedio (uso aquí la interpretación de Polo en “Ayudar a crecer” cap. II y IV).

Dejo aquí, para quien quiera pensar algo más, las reflexiones de mis magníficos alumnos.

El tiempo y los tiempos

Las coordenadas sobre las que se desarrolla la vida humana son el tiempo y el espacio, sin embargo, el tiempo es, sin duda, el eje fundamental. Perder unos centímetros, si somos sensatos, es menos relevante que perder unos días. Ahora bien, el tiempo no es algo unívoco, ni en su “predicación” ni en su ser mismo. Me explico:

1. Hay un tiempo que podemos llamar cósmico y que arranca con el big-bang. Ese tiempo posee el ritmo propio de la materia inerte. Es el tiempo, en cierta medida, isocrónico, lineal; cuya sustancia, siguiendo la expresión aristotélica, es se “número del movimiento”, pero el movimiento medido es la “persistencia en el ser”.

2. El tiempo biológico tiene como sujero lo vivo y su persistencia es diversa, puesto que, tendiendo a crecer, se repite en los diversos individuos de la especie. El tiempo biológico es, como los ecosistemas, algo circular: tras una elevación viene una caída y el nuevo inicio en otro individuo. El tiempo biológico “cuenta el número del movimiento biológico: nacer y morir para volver a nacer”.

3. El tiempo biográfico: el que habitualmente nos preocupa. Participando de los anteriores los supera, puesto que implica el proceso de crecimiento irrestricto del ser personal y su percepción psicológica. El crecimiento, que algunos pueden considerar análogo al biológico, es de rango diverso, puesto que no está sujeto completamente a las leyes naturales, toda vez que la inteligencia y la voluntad son facultades no orgánicas cuyo crecimiento se cifra en “hábitos” y éstos no son materiales. Además, el término de la vida biográfica es la muerte, pero no como algo que pueda ser continuado por otro. Cada vida es única. Por lo demás, el tiempo psicológico -la conciencia sobre la temporalidad de la propia biografía- da muestras sobradas de “peculiaridad”. En él no hay isocronía. REALMENTE, el tiempo es número de movimiento, pero lo que está siendo contado es la “acción” y ésta ocurre de muy diversos modos. Es más, aquella acción que es “omisión” también es medida, adquiriendo tamaños inauditos. Calibrar mejor qué sea este tiempo requiere una profunda reflexión sobre la muerte. Baste por ahora señalar que la muerte de un hombre dista años luz de la muerte de cualquier otro ser vivo, ya sea considerada desde fuera -por una persona distinta a la que está en trance de morir-, ya por el mismo sujeto.

4. El conjunto de avatares que configuran las diversas biografías genera una realidad cuyo sujeto es difícil de precisar, pero que “ocurre en el tiempo”. Me refiero al tiempo histórico. Dónde existe, quién es su sujeto, cuál es la lógica que lo hace “narrable”, etc. etc. Todo esto entra de lleno en algo que considero casi misterioso. Una cuestión es obvia: si es narrable es porque posee un cierto sujeto y una cierta lógica, que guarda relación con hombres particulares y lógicas particuales, pero que no se identifica con ellas. Ninguno de los actores “sabe” que está siendo protagonista de “otra historia” distinta a la propia biografía; para ser más precisos: nadie conoce el lugar en ocupa en esa otra narración de la que forma parte. Nadie sabe realmente qué está haciendo y cómo, en orden a la configuración de la historia total. Nadie puede ser consciente del resultado de la confluencia de tantas biografías. Todos saben que ese resultado excede la lógica de cada una y no es fruto de la mera adición de particularidades. Es Otro quien puede saberlo.

Ante la Historia sólo dos actitudes son posibles: la desesperación ligada a la conciencia de estar en un fluir azaroso, o la esperanza ante la presencia de un Sujeto que sí sabe, que custodia y participa en el sentido último de los nimios acontecimientos. Providencia y Ateismo: esa es la disyuntiva a la que la Historia obliga a mirar.

José Luis Orihuela explica qué es una red social

He visto este vídeo en el blog de Iván Pino y me ha parecido que, puesto que algunos lectores de este blog pueden no estar connaturalizados con la web 2.0, y tooodo lo que puede hacerse aquí… podría seros útil.